Sinner logró una épica remontada ante Medvedev, le ganó por 3-6, 3-6, 6-4, 6-4 y 6-3 y gritó campeón en Australia

Jannik Sinner se consagró campeón este domingo del Australia Open tras un tremenda remontada en la final contra Daniil Medvedev, en la cual perdió los primeros dos sets y se impuso en los siguientes tres. El italiano venció al ruso por 3-6, 3-6, 6-4, 6-4 y 6-3 en el Rod Laver Arena.

Sinner, quien tiene 22 años y es N°4 del ranking ATP, tuvo un duelo épico que nunca olvidará: ganó su primer Grand Slam, en la que fue su primera final en un certamen de tal magnitud, y de una manera asombrosa, reponiéndose ante un panorama desfavorable, sin darse nunca por vencido.

Por su parte, Medvedev pasó a ostentar un récord poco feliz tras esta definición: es el único de la historia en perder dos partidos de esta envergadura tras ponerse dos sets a cero. En 2022, ante el español Rafael Nadal, había sufrido una idéntica desazón.

El italiano Sinner hizo elevar su bandera nacional por vez primera en tierras australianas, si del Major de enero se trata. Y se suma al selecto grupo de italianos ganadores de Grand Slams, que integra ahora con Nicola Pietrangeli (Roland Garros 1958 y 1960) y Adriano Panatta (Roland Garros 1976).

Sinner tuvo grandes actuaciones en este Australia Open. De hecho, se impuso en casi todos sus enfrentamientos en sets corridos. Su primera y segunda ronda fue ante los neerlandeses Botic van de Zandschulp y Jesper de Jong, respectivamente.

En tercera, superó al argentino Sebastián Báez de manera contundente, mientras que en octavos de final venció a Karen Khachanov. Ya en cuartos sacó a Andrey Rublev, mientras que en semis eliminó a la leyenda Novak Djokovic, quien fue el único rival que le puso sacar un chico.

«¡Nunca pares de pelear! Mi primer título de Grand Slam, me quedé sin palabras, ¡¡¡forza!!!!!!», escribió Sinner en sus redes sociales junto a fotos en las que se lo ve sonriente con el trofeo del Australia Open.

De prodigio del esquí a campeón del Australia Open

Pese a ser considerado uno de los mejores tenistas italianos de la historia y con su consagración en el Australia Open no dejar dudas de ello, Jannik Sinner no siempre pensó en ser tenista. De hecho, cerca de su San Candido natal, en el norte de Italia, practicaba esquí, una actividad que conoció gracias al trabajo de sus padres.

Tanto Jonnah (chef) como Singladine (moza) trabajaban en el restaurante Talschlusshutte, ubicado cerca de los Alpes, al sur de la frontera con Austria. Y, en ese sentido, su hijo empezó a practicar el deporte. El futuro era prometedor también bajando las montañas, dado que llegó a salir campeón nacional en dos ocasiones.

Sin embargo, nunca dejó de empuñar un raqueta y, al momento de decidirse por una de sus pasiones, priorizó el tenis, ya que el esquí «podía ser muy riesgoso».

Obsesivo y detallista, el pelirrojo se subió a un tren con destino a la academia de Ricardo Piatti, uno de los entrenadores más laureados. Allí, el excoach de figuras de la clase de Ivan Ljubicic, Djokovic, María Sharapova y varios más lo acobijó como si fuera a un hijo.

Notó que Sinner era un diamante a pulir. Sabía que tenía el potencial para ser uno de los mejores del mundo, más con el apoyo de la Federación Italiana que desde hace tiempo viene invirtiendo mucho dinero en la base de la pirámide. Y Sinner no lo defraudó: consiguió rápidos resultados en todas las categorías (ganó un challenger en el primer torneo que jugó), rompió la barrera del top100 con solo 18 años y siempre se mostró dispuesto a aprender.

Por otro lado, Sinner disfruta de otras actividades en sus ratos libres. Trata, en la medida de lo posible, de ir al San Siro a ver a Milan, el club del que es hincha, o de estar atento a las carreras de la Fórmula 1. Además, le apasiona escuchar música (Eminem es su principal artista) o mirar series (completó la temporada de Prison Break).

Y si bien es profesional en las comidas y mantiene una dieta rigurosa seguida por especialistas, disfruta de comer -de vez en cuando- sushi o pizza. Justamente, una de las comidas típicas italianas le sirvió como estrategia para recaudar fondos para los más afectados durante la pandemia. En ese entonces, armó una campaña en la que donaría 10 euros por cada foto que sus seguidores le enviaran cocinando una pizza.

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